COINCIDENCIAS | LUISA CARNÉS / PRUDENCIO DE PEREDA
Detalle de Brooklyn, Nueva York.

Detalle de Brooklyn, Nueva York.

Merece la pena aplaudir el trabajo de la editorial gijonesa Hoja de Lata, que ha rescatado dos estimables novelas españolas, Tea Rooms, de Luisa Carnés, y Molinos de viento en Brooklyn, de Prudencio de Pereda

ENRIQUE BENÍTEZ

La vida te da sorpresas y una de ellas es la existencia de innumerables emprendedores culturales que, contra viento y marea, investigan y sacan de baúles polvorientos viejos originales olvidados. A esta estirpe de gente irredenta pertenece la pequeña editorial asturiana Hoja de Lata, que lleva a escaparates y estanterías un cuidado catálogo que incluye algunas deliciosas novelas sobre las Españas que han sido.

Desde Gijón, nos proponen dos lecturas importantes. Una de ellas, la más reciente novedad recién publicada, es Tea Rooms, novela original de 1934 de la escritora comunista Luisa Carnés, todo un descubrimiento. Y la otra es la maravillosa Molinos de viento en Brooklyn, escrita en 1960 pero ambientada en los años 20 en el barrio español de Nueva York, autobiográfica y exquisita. Ambas novelas permiten conocer mejor nuestra propia Historia, a través de lo que cuentan y del carácter de sus personajes, indiscutiblemente cercano y reconocible.

Tea Rooms

Madrid, años 30. La población pasa hambre, la crisis económica golpea a todos, se va gestando un ambiente político de conflicto explosivo. Matilde es la hija mayor de una familia humilde que, como la propia Luisa Carnés, se ve obligada a trabajar, en lo que sea, para contribuir a mantener una casa castigada por el paro y la miseria y la ausencia casi absoluta de expectativas. Acude a convocatorias para mecanógrafas, pero acaba en un salón de té, cuyo microcosmos permite a su autora describir la vida del proletariado y también realizar un diagnóstico certero e informado de la realidad social del momento.

No sabemos si Luisa Carnés, que acabaría exiliada en México y casada con el cordobés Juan Rejano, leería alguna vez El cero y el infinito, la gran obra de Koestler. Puede que no, ya que mantuvo firme su compromiso militante hasta su prematuro final. Hay que conocer su vida para comprender algunos párrafos de su libro, algunos pasajes de abierto proselitismo, por muy ingenuo que nos parezca a estas alturas, cuando el cinismo ha invadido y ocupado nuestras vidas. Pero sin duda la novela que ha rescatado Hoja de Lata es una novela formidable que aborda con intensidad y exactitud la situación del Madrid ahogado de los años 30, una ciudad mucho menos industrial que Barcelona, en la que el hambre y la miseria de sus barrios eran tan palpables como el crecimiento de la tensión política.

En el salón de té trabajan muchas personas. Los impersonales camareros, sí, pero también la encargada, y Antonia, que se erige en protectora de Matilde. También Cañete, despedido por un affaire con una empleada, y el «ogro», Fermín, que acude cada sábado a pagar los salarios y que demostrará en un par de ocasiones que las apariencias engañan. Por los mostradores y la trastienda del salón de té pasan proveedores, heladeros, trabajadores. Y por supuesto la clientela, que dibuja una desigualdad evidente entre el mundo del trabajo y las clases más pudientes, ajenas a la vida real de quienes les sirven las pastas, los helados, las horchatas y la repostería.

El subtítulo de la novela de Luisa Carnés, «mujeres obreras», refleja con fidelidad las pretensiones metaliterarias de la escritora, nacida en 1905, y cuya vida estuvo marcada por los trabajos penosos que tuvo que realizar desde los 11 años. La desigualdad era diferente para las mujeres, que además de soportar peores trabajos debían esquivar a jefes rijosos y compañías indeseables. Luisa Carnés procedía de una familia muy humilde y su gran talento –natural e innato- no ha sido reconocido hasta ahora, ya que las mujeres del 27, las grandes damas de la República, tenían casi todas una sólida formación burguesa. Luisa Carnés no formó parte de aquellos círculos, de las Sinsombrero, de la Residencia de Señoritas. Era un diamante recién extraído de la galería de la mina, y se construyó en solitario a sí misma, a la manera de los grandes triunfadores americanos que hoy tantos eligen como un modelo a seguir. Una recuperación merecida de una mujer extraordinaria y apartada.

Molinos de viento en Brooklyn
Hay libros que se deben recomendar, y luego hay otros libros que uno agradece haber leído. Es el caso de esta novela autobiográfica, escrita por el desconocido Prudencio de Pereda y ambientada en las calles españolas de Nueva York, en la zona de Brooklyn Heights, cerca de los muelles, ahora tan cotizada. Hay que recordar que en el primer tercio del siglo XX más de tres millones de españoles abandonaron nuestro país rumbo sobre todo a América Latina, pero también a los Estados Unidos. Y que desde 1898 varios miles de compatriotas eligieron Nueva York para iniciar una nueva vida tras la pérdida de Cuba.

Escribí en cierta ocasión que España parece un país compuesto en exclusiva de Lazarillos y Quijotes. Agapito López y el Abuelo del protagonista –del que casi al final averiguaremos que se llama don José Figueira- responden a estos prototipos. La colonia española, que alcanzaría su pico en el año 1930, llegó a tener su propio barrio, Little Spain, y sus sociedades benéficas que articulaban la vida comunitaria. Los protagonistas de la novela se ganan la vida como «teverianos», un término que no existe y que se utiliza para designar a los vendedores de puros corrientes como si de auténticos habanos se tratase. Una dedicación que requería arte, elegancia y muchas dotes de convicción.

La novela de Prudencio de Pereda es una obra deliciosa, narrada desde la perspectiva de un niño que se incorpora a la adolescencia, en un momento en el que se vivía a otro ritmo. Casi tres cuartas partes de la población española procedía de la cornisa cantábrica: Asturias, Galicia, Santander. Algunos de sus pasajes me han recordado las desventuras narradas por el malogrado Edward Lewis Wallant en su maravillosa Los inquilinos de Moonbloom. Es imposible no coger cariño a los protagonistas de tan entrañable historia. Sus andanzas y logros también forman parte de lo que ahora somos.

Novelas ambas de personajes y caracteres, su lectura contribuye a conocer mejor sendos episodios de la historia interminable de España. Entretenidas, amenas y basadas en hechos reales: una combinación perfecta para leer este verano.

Tea Rooms. Mujeres obreras, de Luisa Carnés

FICHA
Tea Rooms. Mujeres obreras
LUISA CARNÉS
HOJA DE LATA
18,90 €

Molinos de viento de Brooklyn, de Prudencio de Pereda

FICHA
Molinos de viento de Brooklyn
PRUDENCIO DE PEREDA
HOJA DE PLATA
18,90 €
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