RELATOS | FRANCISCO M. ROMERO
Francisco M. Romero, en una de sus expediciones londinenses. LA OPINIÓN

Francisco M. Romero, en una de sus expediciones londinenses. LA OPINIÓN

LUCAS MARTÍN

Robots, chifladuras cósmicas, viajes en el tiempo, garbeos por la luna con aroma de cabaré. Desde que al hombre le dio por fabular con el invento de la rueda, la ciencia-ficción, ese mito laico sobre el conocimiento, ha ido inyectando todo tipo de estímulos para la producción de literatura. Incluso, y a raudales, de mala literatura. Con el deslumbramiento inevitable de sus contenidos ocurre algo parecido a lo que sucedió en Argentina con Cortázar; es tan tentadora la frase proustiana, el sonsonete, las cosas de la anticipación, que a veces da la sensación errónea de que basta con echar ingredientes al palé para que el milagro desborde por completo.

Bajo el marbete hipotético de la ciencia ficción se han escrito obras maestras, pero también una ingente, y delirante, cantidad de estropicios. Tantos como para que sus grandes nombres, como ocurre en otros géneros, no soporten los corsés que definen el medio y desparramen por cauces menos asibles para los publicistas. Con Francisco M. Romero –Fran Romero para los lectores de este grupo editorial– se intuía, por la perspicacia de sus críticas y su enciclopedismo en la materia, que su debú narrativo iba directamente a posarse en ese territorio de frontera, con la doble virtud de convencer a los aficionados más puristas y de interesar al mismo tiempo al lector transeúnte, ese que pasaba por ahí, y que, en general, pone el acento en lo más sencillo y a la vez complejo del acto de la escritura: el contar con un estilo atractivo y, por supuesto, con una buena historia.

Con Las tostadas de la libertad (El Transbordador), Francisco M. Romero parece pulsar con una escafandra en una de esas teclas que hacen que todo parezca que viene del futuro. Más que un escritor primerizo, que un narrador prometedor, se contempla a un talento ya maduro, que sabe en todo momento lo que hace y que tiene muy clara cómo seducir e, incluso, emocionar al lector. En una línea muy Gibson, K. Dick o el propio Lem, el crítico y periodista de Mijas plantea una distopía contemporánea de penetrante filo, la historia de un hombre que decide voluntariamente aceptar la oferta de multinacional y servir de soporte de energía al gran artrópodo de internet; un texto inteligente lleno de múltiples lecturas, en el que resuena la universalidad del conflicto entre el hambre de espíritu y de significado y la ilusión de la conciencia individual. Francisco M. Romero, con sus tostadas, compone un relato de amor rabiosamente contemporáneo, pero a la vez preocupado por los mismos enigmas y paradojas del debate teológico primitivo. Una suite como un fogonazo. Que siga oliendo así de bien.

FICHA
Las tostadas de la libertad
FRANCISCO M. ROMERO
EL TRANSBORDADOR. (Sólo existencias en e-book)
3,99 €
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